Editorial

Capitalismo, agronegocio, y la alternativa de la soberanía alimentaria

La crisis alimentaria (II)

Autor: Ian Angus* Socialist Voice/Prensa Marea Socialista
18 de Mayo de 2008


  
     


"En ninguna parte del mundo, ningún genocidio, ni ninguna guerra,
exterminan tanta gente por minuto, por hora y por día como el hambre y
la pobreza en nuestro planeta." -Fidel Castro, 1998

Cuando los disturbios por alimentos estallaron en Haití el pasado mes,
el primer país que reaccionó fue Venezuela. Dentro de días, hubo
aviones en camino desde Caracas, llevando 364 toneladas de alimentos
de necesidad imperante.

El pueblo de Haití está "sufriendo de los ataques del capitalismo
global del imperio," dijo el presidente venezolano Hugo Chávez. "Esto
exige una genuina y profunda solidaridad de todos nosotros. Es lo
menos que podemos hacer por Haití."

La acción de Venezuela se ubica en la mejor tradición de la
solidaridad humana. Cuando la gente tiene hambre, debemos hacer todo
lo posible por ayudarle. El ejemplo de Venezuela debiera ser aplaudido
y emulado.

Pero la ayuda, por necesaria que sea, no es más que un sustituto
temporal. Para encarar verdaderamente el problema del hambre en el
mundo, debemos comprender y luego cambiar el sistema que lo causa.

No hay escasez de alimentos

El punto de partida para nuestro análisis debe ser que actualmente no
hay escasez de alimentos en el mundo.

Contrariamente a las advertencias en el Siglo XVIII de Thomas Malthus
y sus seguidores modernos, estudio tras estudio muestran que la
producción global de alimentos ha superado regularmente el crecimiento
de la población, y que hay más que suficientes alimentos para
alimentar a todos. Según la Organización de Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) se producen suficientes alimentos
en el mundo para suministrar más de 2800 calorías por día a todos -
sustancialmente más que el mínimo necesario para una buena salud, y
cerca de un 18% más calorías por persona que en los años sesenta, a
pesar de un aumento significativo en la población total [1].

Como señala el Food First Institute: "abundancia, no escasez, es lo
que describe mejor el suministro de alimentos en el mundo actual." [2]

A pesar de eso, la solución más comúnmente propuesta para el hambre en
el mundo son nuevas tecnologías para aumentar la producción de
alimentos.

La Alianza por una Revolución Verde en África, financiada por la
Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación Rockefeller, apunta a
desarrollar "variedades más productivas y resistentes de los
principales cultivos de alimentos de África... para permitir que los
agricultores en pequeña escala de África produzcan cosechas mayores,
más diversas y fiables." [3]

De la misma manera, el Instituto Internacional de Investigación del
Arroz, basado en Manila, ha iniciado una asociación público-privada
"para aumentar la producción de arroz en toda Asia mediante el
desarrollo acelerado y la introducción de tecnologías de arroz
híbrido." [4]

Y el presidente del Banco Mundial promete ayudar a los países en
desarrollo para que obtengan "acceso a tecnología y ciencia para
aumentar las cosechas." [5]

La investigación científica es de importancia vital para el desarrollo
de la agricultura, pero iniciativas que suponen de antemano que nuevas
semillas y productos químicos sean necesarios no son ni verosímiles ni
verdaderamente científicas. El hecho de que ya hay suficientes
alimentos para alimentar el mundo muestra que la crisis alimentaria no
es un problema técnico - es una problema social y político.

En lugar de preguntar cómo aumentar la producción, nuestra primera
pregunta debiera ser ¿por qué, si hay tantos alimentos disponibles,
hay más de 850 millones de personas hambrientas o desnutridas? ¿Por
qué mueren 18.000 niños de hambre cada día?

¿Por qué no puede la industria alimentaria global alimentar a los hambrientos?

El sistema de beneficios

La respuesta puede ser explicada en una frase. La industria
alimentaria global no está organizada para alimentar a los
hambrientos, está organizada a fin de generar beneficios para el
agronegocio corporativo.

Por cierto, los gigantes del agronegocio logran muy bien ese objetivo.
Este año, los beneficios del agronegocio aumentan vigorosamente por
sobre los niveles del año pasado, mientras gente hambrienta de Haití a
Egipto a Senegal sale a las calles a protestar contra el aumento del
precio de los alimentos. Estas cifras cubren sólo tres meses al
comienzo de 2008. [6]

Comercio de granos

*

Archer Daniels Midland (ADM). Beneficio bruto: 1.150 millones de
dólares, un aumento de un 55% desde el año pasado.
*

Cargill: Beneficios netos: 1.030 millones de dólares. Aumento: un 86%.
*

Bunge: Beneficio bruto consolidado: 867 millones de dólares. Aumento: 189%

Semillas y herbicidas

*

Monsanto. Beneficio bruto: $2.230 millones de dólares. Aumento: un 54%.
*

Dupont Agriculture and Nutrition. Ingreso operativo antes de
impuestos: 786 millones de dólares. Aumento: un 21%.

Fertilizantes

*

Potash Corporation. Ingreso neto: 66 millones, aumento: 185,9 %
*

Mosaic: Beneficios netos: 528,8 millones, aumento más de un 1.200%

Las compañías mencionadas, más unas pocas más, son los monopolios o
casi-monopolios que compran y venden productos agrícolas en todo el
mundo. Seis compañías controlan un 85% del comercio mundial en granos;
tres controlan un 83% del cacao; tres controlan un 80% del comercio
con plátanos. [7] ADM, Cargill y Bunge

controlan efectivamente el maíz del mundo, lo que significa que sólo
ellos deciden qué parte de la cosecha de cada año va a la producción
de etanol, edulcorantes, alimento para animales o alimentos para seres
humanos.

Como escriben los editores de Hungry for Profit: "El enorme poder
ejercido por las mayores corporaciones del agronegocio y los alimentos
les permite controlar esencialmente el coste de sus materias primas
compradas de agricultores mientras al mismo tiempo mantienen los
precios de los alimentos al público en general a niveles
suficientemente elevados para garantizar grandes beneficios." [8]

Durante las últimas tres décadas, las compañías transnacionales del
agronegocio han ingeniado una masiva reestructuración de la
agricultura global. Directamente, a través de su propio poder en el
mercado e indirectamente mediante gobiernos y el Banco Mundial, el FMI
y la Organización Mundial de Comercio, han cambiado el modo como se
cultivan los alimentos y como son distribuidos por el mundo. Los
cambios han tenido efectos maravillosos para sus beneficios, mientras
simultáneamente empeoran el hambre en el mundo y hacen inevitables las
crisis alimentarias.

El ataque contra la agricultura tradicional

La actual crisis alimentaria no es un hecho aislado: es una
manifestación de una crisis agrícola que se ha estado desarrollando
durante décadas.

Como vimos en la Primera Parte de este artículo, durante las últimas
tres décadas los países ricos del norte han obligado a los países
pobres a abrir sus mercados, luego han inundado esos mercados con
alimentos subvencionados, con resultados devastadores para la
agricultura del Tercer Mundo.

Pero la reestructuración de la agricultura global en beneficio de los
gigantes del agronegocio no se detuvo allí. En el mismo período,
países del sur fueron convencidos, camelados e intimidados para que
adoptaran políticas agrícolas que promueven cultivos de exportación en
lugar de alimentos para el consumo interior, y que favorecen la
agricultura industrial en gran escala que requiere monocultivos, un
uso intensivo de agua, y cantidades masivas de fertilizantes y
pesticidas. La agricultura tradicional, organizada por y para
comunidades y familias, ha sido echada cada vez más a un lado, para
ser reemplazada por agricultura industrial organizada por y para los
agronegocios.

Esa transformación es el principal obstáculo para una agricultura
racional que podría eliminar el hambre.

La concentración en la agricultura de exportación ha producido el
absurdo y trágico resultado de que millones de personas mueren de
hambre en países que exportan alimentos. En India, por ejemplo, más de
un quinto de la población sufre de hambre crónica y un 48% de los
niños bajo cinco años están desnutridos. No obstante, India exportó
1.500 millones de dólares de arroz pulido y 322 millones de dólares de
arroz en 2004. [9]

En otros países, tierras cultivadas que solían ser utilizadas para
alimentos destinados al consumo interior ahora cultivan productos de
lujo para el norte. Colombia, donde un 13% de la población está
desnutrida, produce y exporta un 62% de todas las flores de regalo
vendidas en EE.UU.

En muchos casos, el resultado del cambio a cultivos de exportación
sería risible si no fuera tan dañino. Kenia era autosuficiente en
alimentos hasta hace unos 25 años. En la actualidad importa un 80% de
sus alimentos - y un 80% de sus exportaciones son otros productos
agrícolas. [10]

El cambio a la agricultura industrial ha llevado a millones de
personas a dejar el campo a favor del desempleo y la pobreza en los
inmensos barrios bajos que ahora rodean muchas de las ciudades del
mundo.

Los que mejor conocen el campo están siendo separados de éste; sus
granjas encerradas en gigantescas fábricas al aire libre que producen
sólo para la exportación. Cientos de millones de personas deben
depender ahora de alimentos que son cultivados a miles de kilómetros
de distancia porque su agricultura nacional ha sido transformada para
cumplir con las necesidades de las corporaciones del agronegocio. Como
han mostrado los últimos meses, todo el sistema es frágil: La decisión
de India de reconstruir sus existencias de arroz hizo que los
alimentos fueran inasequibles para millones a medio mundo de
distancia.

Si el propósito de la agricultura fuera alimentar a la gente, los
cambios en la agricultura global en los últimos 30 años no tendrían
sentido. La agricultura industrial en el Tercer Mundo ha producido
crecientes cantidades de alimentos, pero al coste de llevar a millones
a abandonar el campo por vidas de hambre crónico - y al coste de
envenenar el aire y el agua, y de disminuir cada vez más la capacidad
del suelo de suministrar los alimentos que necesitamos.

Contrariamente a las afirmaciones del agronegocio, la última
investigación agrícola, incluyendo más de una década de experiencia
concreta en Cuba, prueba que granjas pequeñas y medianas utilizando
métodos agroecológicos sustentables, son mucho más productivas y
enormemente menos dañinas para el medio ambiente que inmensas
haciendas industriales. [11]

La agricultura industrial continúa, no porque sea más productiva, sino
porque ha podido, hasta ahora, ofrecer productos uniformes en
cantidades predecibles, desarrollados específicamente para resistir
daño durante el embarque a mercados distantes. Es donde se halla el
beneficio, y el beneficio es lo que cuenta, no importa cuál sea el
efecto sobre la tierra, el aire, y el agua - o incluso sobre la gente
hambrienta.

Luchando por la soberanía alimentaria

Los cambios impuestos por el agronegocio transnacional y sus agencias
no han dejado de ser cuestionados. Uno de los eventos más importantes
en los últimos 15 años ha sido la emergencia de La Vía Campesina
(Peasant Way), un organismo aglutinador que incluye a más de 120
pequeñas organizaciones de agricultores y campesinos en 56 países, que
van del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de
Brasil, a la Unión Nacional de Agricultores de Canadá.

La Vía Campesina presentó originalmente su programa como un desafío al
"Foro Alimentario Mundial," una conferencia sobre el hambre global
organizada por la ONU en 1996 en la que participaron representantes
oficiales de 185 países. Los participantes en esa reunión prometieron
la eliminación del hambre y de la desnutrición mediante la garantía de
"seguridad alimentaria sustentable para toda la gente," (y después no
hicieron nada por lograrla). [12]

Como es típico en semejantes eventos, los trabajadores que son
realmente afectados fueron excluidos de las discusiones. Afuera de las
puertas, La Vía Campesina propuso la soberanía alimentaria como una
alternativa a la seguridad alimentaria. El simple acceso a los
alimentos no basta, argumentaron: lo que se requiere es el acceso a la
tierra, el agua, y a los recursos, y la gente afectada debe tener
derecho a saber y decidir sobre las políticas alimentarias. El
alimento es demasiado importante como para ser abandonado al mercado
global y a las manipulaciones del agronegocio: el hambre en el mundo
sólo puede ser terminado mediante el reestablecimiento de pequeñas y
medianas granjas familiares como elementos cruciales de la producción
de alimentos. [13]

La demanda central del movimiento de soberanía alimentaria es que los
alimentos deben ser tratados primordialmente como una fuente de
nutrición para las comunidades y países donde son producidos. En
oposición a las políticas de agroexportación del libre mercado, insta
a que haya una concentración en el consumo interno y la
autosuficiencia alimentaria.

Contrariamente a las afirmaciones de algunos críticos, la soberanía
alimentaria no es un llamado al aislacionismo económico o a un retorno
a un pasado rural idealizado. Más bien, es un programa para la defensa
y extensión de los derechos humanos, por la reforma agraria, y por la
protección de la tierra contra el ecocidio capitalista. Aparte de
llamar a la autosuficiencia alimentaria y al fortalecimiento de las
granjas familiares, el llamado original de La Vía Campesina por la
soberanía alimentaria incluía los siguientes puntos.

*

Garantizar a todos el acceso a alimentos seguros, nutritivos y
culturalmente apropiados en cantidades y calidad suficientes para
sustentar una vida saludable con plena dignidad humana.
*

Dar a la gente sin tierra y que labra la tierra - especialmente
a las mujeres, la propiedad y el control de la tierra que trabaja y
devolver territorios a los pueblos indígenas.
*

Asegurar el cuidado y el uso de los recursos naturales,
especialmente la tierra, el agua y las semillas. Terminar con la
dependencia de insumos químicos, de monocultivos comerciales y de una
producción intensiva, industrializada.
*

Oponerse a las políticas de la OMC, del Banco Mundial y del FMI
que facilitan el control de las corporaciones multinacionales sobre la
agricultura.
*

Regular y gravar con impuestos al capital especulativo e imponer
un estricto Código de Conducta a las corporaciones transnacionales.
*

Terminar con el uso del alimento como arma. Detener el
desplazamiento, la urbanización forzada y la represión contra los
campesinos.
*

Garantizar a los campesinos y a los pequeños agricultores, y a
las mujeres del campo en particular, un aporte directo en la
formulación de políticas agrícolas a todos los niveles. [14]

La exigencia de soberanía alimentaria de La Vía Campesina constituye
un poderoso programa agrario para el Siglo XXI. Los movimientos
sindicales y de izquierdas en todo el mundo debieran darle su pleno
apoyo, así como a las campañas de los trabajadores agrícolas y
campesinos por la reforma agraria y contra la industrialización y
globalización de los alimentos y de la agricultura.

¡Alto a la guerra contra los agricultores del Tercer Mundo!

Dentro de ese marco, nosotros en el norte global podemos y debemos
exigir que nuestros gobiernos detengan todas las actividades que
debilitan o dañan la agricultura del Tercer Mundo.

¡Alto al uso de alimentos para combustible! La Vía Campesina lo ha
dicho simple y claramente: "Los agrocombustibles industriales
representan un desatino ecológico. Su desarrollo debería ser detenido
y la producción agrícola debería concentrarse en los alimentos como
prioridad." [15]

¡Condonen las deudas del Tercer Mundo!

El 30 de abril, Canadá anunció una contribución especial de 10
millones de dólares canadienses a la ayuda alimentaria para Haití.
[16] Es algo positivo - pero durante 2008 Haití pagará cinco veces esa
suma en intereses por su deuda externa de 1.500 millones de dólares,
gran parte de la cual fue incurrida durante las dictaduras de Duvalier
apoyadas por los imperialistas.

La situación de Haití no es única y no es un caso extremo. La deuda
externa total de los países del Tercer Mundo en 2005 fue de 2,7
billones [2.700.000.000.000, N. del T] de dólares, y sus pagos de la
deuda de ese año ascendieron a un total de 513.000 millones de
dólares. [17] La terminación de esa sangría de dinero, inmediata e
incondicionalmente, aseguraría recursos esenciales para alimentar a
los hambrientos ahora mismo y, con el tiempo, reconstruir la
agricultura interior.

¡OMC, fuera de la agricultura!

Las políticas alimentarias regresivas que han sido impuestas a los
países pobres por el Banco Mundial y el FMI con codificadas y
controladas por el Acuerdo sobre Agricultura de la Organización
Mundial de Comercio. El AsA, como escribe Afsar Jafri de Focus on the
Global South, está "predispuesto a favor de la agricultura de capital
intensivo, impulsada por el agronegocio, y orientada a la
exportación." [18] No es sorprendente, ya que el responsable de EE.UU.
quien lo redactó y luego negoció era ex vicepresidente del gigante del
agronegocio Cargill.

El AsA debiera ser abolido, y los países del Tercer Mundo deberían
tener derecho a cancelar unilateralmente políticas de liberalización
impuestas a través del Banco Mundial, el FMI, y la OMC, así como
mediante acuerdos bilaterales de libre comercio como el TLCAN [NAFTA]
y el CAFTA. [Tratado de Libre Comercio para la República Dominicana y
Centro América].

Autodeterminación para el sur del globo

Los actuales intentos por parte de EE.UU. a fin desestabilizar y
derrocar los gobiernos antiimperialistas del grupo del ALBA -
Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Granada - continúan una larga
historia de acciones por los países del norte para impedir que países
del Tercer Mundo logren controlar sus propios destinos. La
organización contra semejantes intervenciones "en el vientre del
monstruo" es por lo tanto un componente clave en la lucha por lograr
la soberanía alimentaria en todo el mundo.

* * *

Hace más de un siglo, Karl Marx escribió que a pesar de su apoyo para
las mejoras técnicas, "el sistema capitalista trabaja contra una
agricultura racional... una agricultura racional es incompatible con
el sistema capitalista." [19]

Las crisis actuales de los alimentos y de la agricultura confirman
enteramente esa valoración. Un sistema que coloca los beneficios por
sobre las necesidades humanas ha ahuyentado del campo a millones de
productores, debilitado la productividad de la tierra mientras
envenena su aire y su agua, y ha condenado a casi mil millones de
personas al hambre crónica y a la desnutrición.

La crisis alimentaria y la crisis agrícola están arraigadas en un
sistema irracional y antihumano. Para alimentar al mundo, los
trabajadores urbanos y rurales deben unir sus manos para erradicar ese
sistema.

NOTAS

[1] Frederic Mousseau, Food Aid or Food Sovereignty? Ending World
Hunger in Our Time. Oakland Institute, 2005.
http://www.oaklandinstitute.org/pdfs/fasr.pdf.

International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and
Technology for Development. Global Summary for Decision Makers.
http://www.agassessment.org/docs/Global_SDM_210408_FINAL.pdf

[2] Francis Moore Lappe, Joseph Collins, Peter Rosset. World Hunger:
Twelve Myths. (Grove Press, New York, 1998) p. 8

[3] "About the Alliance for a Green Revolution in Africa."

http://www.agra-alliance.org/about/about_more.html

[4] IRRI Press Release, April 4, 2008.
http://www.irri.org/media/press/press.asp?id=171

[5] "World Bank President Calls for Plan to Fight Hunger in Pre-Spring
Meetings Address." News Release, April 2, 2008

[6] Estas cifras han sido tomadas de los informes trimestrales más
recientes de las compañías, encontrados en sus sitios en la Red. Como
mencionan esas cifras de modos diferentes, no pueden ser comparadas
las unas con las otras, sólo con sus informes anteriores.

[7] Shawn Hattingh. "Liberalizing Food Trade to Death." MRzine, May 6,
2008. http://mrzine.monthlyreview.org/hattingh060508.html

[8] Fred Magdoff, John Bellamy Foster and Frederick H. Buttel. Hungry
for Profit: The Agribusiness Threat to Farmers, Food, and the
Environment. Monthly Review Press, New York, 2000. p. 11

[9] UN Food and Agriculture Organization. Key Statistics Of Food And
Agriculture External Trade.
http://www.fao.org/es/ess/toptrade/trade.asp?lang=EN&dir=exp&country=100

[10] J. Madeley. Hungry for Trade: How the poor pay for free trade.
Cited in Ibid

[11] Jahi Campbell, "Shattering Myths: Can sustainable agriculture
feed the world?" and " Editorial. Lessons from the Green Revolution."
Food First Institute. www.foodfirst.org

[12] World Food Summit. http://www.fao.org/wfs/index_en.htm

[13] La Vía Campesina. "Food Sovereignty: A Future Without Hunger."
(1996) http://www.voiceoftheturtle.org/library/1996%20Declaration%20of%20Food%20Sovereignty.pdf

[14] Parafraseado y resumido de Ibíd.

[15] La Vía Campesina. "A response to the Global Food Prices Crisis:
Sustainable family farming can feed the world."
http://www.viacampesina.org/main_en/index.php?option=com_content&task=view&id=483&Itemid=38

[16] A título de comparación, este año Canadá gastará 1.000 millones
de dólares en la ocupación ilegal de, y la guerra en, Afganistán.

[17] Jubilee Debt Campaign. "The Basics About Debt."
http://www.jubileedebtcampaign.org.uk/?lid=98

[18] Afsar H. Jafri. "WTO: Agriculture at the Mercy of Rich Nations."
Focus on the Global South, November 7, 2005.
http://www.focusweb.org/india/content/view/733/30/

[19] Capital, Volume III. Karl Marx & Frederick Engels, Collected
Works, Volume 37, p. 123

http://www.socialistvoice.ca/?p=293

(Ian Angus es editor de Climate and Capitalism. La primera parte de
este artículo fue publicada en inglés en Socialist Voice y en The
Bullet (Socialist Project), el 27 de abril de 2008 y, en castellano,
en Rebelión.)

MAREA Socialista: Vocero de Militantes del PSUV

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