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Número 7 | Nacional

Acaparamiento, reformismo, contrarevolución y revolución

Autor: Ricardo Galindez
11 de Marzo de 2008


 

Desde el año pasado el problema de la escasez de alimentos se ha hecho notorio aún en contra de las declaraciones de los ministros del gabinete de gobierno. De seguro estas mentiras hubiesen continuado, a no ser que el propio presidente Chávez lo señalase en uno de sus programas de "Aló Presidente".

A partir de entonces, esos mismos ministros fortalecieron su discurso según el cual el problema era, -por lo menos en el caso de la carne y de la leche-, responsabilidad del gobierno de China que estaba comprando toda las existencias internacionales, y no de ellos, por su falta de previsión, planificación y fundamentalmente de la política pro burguesa, de confiar en los empresarios del campo y de la ciudad para que produjesen y abasteciesen de bienes a la población, la cual, gracias a la política desarrollada por Chávez, había aumentado su poder de compra.

Pero no contentos con impulsar  una política capitalista de apoyo a los empresarios del campo con créditos millonarios a intereses negativos, con asistencia técnica gratuita, y subsidio a los fertilizantes, también desarrollaron una política reformista de congelar los precios sin controlar la importación y los mecanismos crediticios (banca) y de dejar el control de la distribución y comercialización de los productos en manos de los propios empresarios, bajo la vigilancia de unos funcionarios que, o son muy pocos, o son fácilmente comprables en cualquiera de los puntos de la cadena productiva y de comercialización.

Los empresarios, que en su mayoría quieren salir de Chávez y todos quieren acabar con el proceso social revolucionario, usan el poder que tienen sobre la producción de bienes y servicios para bombardear las bases sociales del gobierno con diversos mecanismos, entre ellos la inflación y el acaparamiento y desvío de productos hacia otros mercados o por otros canales, para burlar los decretos y leyes que les constriñen sus ganancias.

No se puede separar estos aumentos y la escasez de productos, de toda una política  contrarrevolucionaria diseñada en los más altos círculos del poder burgués, por lo que tampoco se puede diseñar una política efectiva para acabar con estos problemas, si no entendemos el funcionamiento del estado burgués, si no entendemos que su solución es su destrucción y construcción de un nuevo estado, de un gobierno obrero y popular en una Venezuela Socialista.

 

El saboteo empresarial

Los empresarios provocan la escasez, produciendo menos en sus empresas, sino desviando los bienes al mercado negro. Vemos a comerciantes y buhoneros vendiendo los productos regulados a precios por encima de dicha regulación y esto lo hacen ante los ojos de los funcionarios públicos, incluyendo policías y fiscales. El pueblo, que todavía no cuenta con instrumentos político organizativos adecuados, compra con  precios especulativos pues no encuentra esos mismos productos dentro de los canales regulares de comercialización.

Pero como el problema es obtener la máxima ganancia de lo producido y comercializado, y a la vez golpear la credibilidad del gobierno sobre su capacidad de resolver los problemas, los empresarios exportan ilegalmente parte de su producción, hasta los mismos productos que el gobierno importa a dólar preferencial, hacia los mercados de países fronterizos como Colombia.

En todo este proceso de especulación con los precios, acaparamiento de productos y venta en el mercado negro o del otro lado de la frontera, los intereses inmediatos de la burocracia reformista del estado, se identifican con los intereses estratégicos de la burguesía. La burocracia quiere hacer dinero aprovechando los  puestos de poder que detenta en el gobierno. La burguesía quiere enriquecerse más aún y descabezar el proceso revolucionario y derrotarlo sobre la base de un gran charco de sangre. Pues entonces, ambos actúan en equipo y de allí que se hace tan efectiva la política de acaparamiento, aumento de precios, debilitamiento de las bases sociales de la revolución.

En esta unidad de acción, la burocracia bolivariana no entiende que si la burguesía logra su objetivo de derrotar el proceso revolucionario, ellos también serán barridos y sustituidos por otra burocracia de mayor confianza. Los únicos burócratas que quizás sobrevivan a titulo individual, son los ahora llamados boliburgueses o empresarios bolivarianos nacidos bajo el ala de la política capitalista que vienen  impulsando desde el gobierno.

Pero mientras la contrarrevolución no derrote nuestro proceso revolucionario, el pueblo tiene la esperanza de acabar con esta conchupancia y voltear definitivamente la tortilla y a pesar de la derrota del 2d, nos encontramos todavía "dueños de la colina", mantenemos el grueso de nuestra base social intacta, aunque con una débil escisión, mientras que los victoriosos del 2d, apenas si crecieron unos 2 puntos  porcentuales.

Si no fuera así, que las fuerzas de la contrarrevolución fuesen más débiles que las de la revolución, ya nos hubiesen pasado la aplanadora a través de unas fuerzas represivas reconstruidas o construidas paralelas a las del Estado, o aupando una invasión de ejércitos imperialistas o mercenarios a su servicio.

Los empresarios han mostrado su incapacidad o el no querer, - creemos más esto último-, aumentar la producción agropecuaria en los términos necesarios para cubrir el mercado interno y hasta exportar a países como China, que están comprando todo lo que se produzca. Los empresarios del campo, vinculados por lazos consanguíneos, de afinidad o por intereses económicos a empresarios de la ciudad, nacionales y multinacionales, llevan toda una vida mostrando su incapacidad de cubrir el mercado interno, y el gobierno nacional, con sus geniales economistas reformistas, llevan 9 años mostrando su incapacidad de incentivar la producción agropecuaria a nivel siquiera de las necesidades del pueblo, por basarse en el financiamiento a los empresarios, fundamentalmente de los grandes. Tampoco han podido establecer un efectivo aparato de distribución de alimentos, apoyándose en funcionarios públicos puestos a dedo. Más  bien se puede señalar que la política agrícola pro burguesa y reformista del gobierno ha fracasado, creando por añadidura una capa de nuevos burócratas que en las artes de la corrupción no tienen nada que envidiarle a  los de la IV República.

Se impone entonces una profunda rectificación que no va a venir de las esferas del gobierno, por esa red  de intereses entremezclados que ya señalamos.

Aunque es positivo el surgimiento de PDVAL y que se decomisen las gandolas de Polar u otras empresas, a la par se impone que desde las organizaciones obreras y populares se abra la discusión de cómo empezar a ejercer el control obrero y social de la producción y comercialización de los productos.

Y oigan bien aquellos compañeros que solo mencionan los sectores populares, sin el concurso de la clase trabajadora a través de sus organizaciones no se podrá combatir de manera efectiva la especulación de precios, el acaparamiento y la exportación ilegal de productos, Aquí el movimiento campesino tiene que ser incluido.

Tenemos que impulsar desde los  sindicatos y Consejos Comunales y otras organizaciones populares, la construcción de equipos antiacaparamiento, anti especulación y anti exportación de productos que escasean en el país.

Proponemos que se expropien y pasen al control de los trabajadores, las empresas que sabotean, acaparan  o especulan con el alimento de nuestras familias. Tenemos que llegar incluso a la constitución de brigadas móviles que se muevan por las fronteras e integradas por delegados electos en las organizaciones obreras y populares y miembros de las milicias de reserva. Equipos que deben ser rotativos y que deben entregar informes regulares a los organismos que los eligieron para combatir la política contrarrevolucionaria de la burguesía y sus aliados de la burocracia gubernamental. El inicio de esta experiencia, incluso ya se realizó  durante el lockout patronal del 2D, cuando hubo que realizar inteligencia social para descubrir donde tenían  escondidos los empresarios, los camiones cisternas. Es hora de masificar la experiencia para combatir a los enemigos del pueblo y de la revolución.

MAREA Socialista: Vocero de Militantes del PSUV

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