Autor: Nieves Tamaroni
11 de Marzo de 2008
Después de los resultados del referéndum del 2D, de una derrota que no debe ser más que el látigo de la contrarrevolución, para que nosotros reaccionemos y hagamos nuestra parte en este proceso. Sabemos que un gran sector se abstuvo de votar, producto del descontento con la gestión gubernamental; por no haber profundizado la revolución, por no acabar con la corrupción y la impunidad, por el excesivo burocratismo, por las mafia enquistadas en el poder, por la escasez de alimentos, por el abuso permanente de los medios de comunicación privado con la anuencia de CONATEL.
En resumen hemos dejado que la oposición y la derecha endógena hagan lo que les da la gana. En este sentido los que nos hacemos llamar revolucionarios tenemos que aplicar las 3R pero hacia la izquierda no hacia la derecha, no es perdonando criminales y ladrones, es denunciándolos, dejarlos al descubierto y pasar a la ofensiva, ya basta de resistir los coñazos de la derecha.
Específicamente para Alcasa hay que comenzar a concretar en la realidad lo que ya tenemos en el papel; porque el cambio del modelo productivo esta avalado no solo en la Constitución, sino en las líneas políticas del Estado Venezolano y para los que dicen o creen que la propuesta cogestionaria en el modelo productivo no tiene base jurídica, para aquellos que tienen duda de la viabilidad de esta propuesta compartimos esta recopilación de documentos en orden jerárquico:
1. El primer documento que plasma el modelo cogestionario como nueva forma de gestión es la Carta Magna : "La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela", artículo 184, numeral 4 promueve: "La participación de los trabajadores o trabajadoras y comunidades en la gestión de las empresas públicas mediante mecanismos autogestionarios y cogestionarios.
2. Las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013: dedica todo el capitulo IV a explicar el Modelo productivo socialista; cuyo enfoque plantea lo siguiente: La producción en la búsqueda de lograr trabajo con significado, se orientará hacia la eliminación de la división social del trabajo, de su estructura jerárquica actual y a la eliminación de la disyuntiva entre satisfacción de necesidades y producción de riquezas.