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Otras Voces

¿Reducir o transformar la jornada laboral?

Autor: Michael A. Lebowitz
29 de Septiembre de 2009


En vista de la importante discusión que se ha abierto acerca de una nueva Ley Orgánica de Trabajo (aunque algunos diputados siguen insistiendo en una simple reforma de la vieja LOT capitalista). Prensa Marea Socialista reproduce este artículo de Michael Lebowitz sobre uno de los principales ejes en discusión: la reducción de la jornada laboral. Continuaremos publicando nuevos y viejos materiales nuestros y de otras personas u organizaciones en nuestro periódico y pagina web, para ir nutriendo la discusión y presentando ideas y propuestas de cómo debería ser una LOT aprobada por un gobierno que se proclama obrerista.

Cuando los trabajadores laboran para el capital, cobran un salario que les permite comprar una cantidad determinada de mercancías. Estas mercancías que constituyen el salario de los trabajadores contienen una cantidad determinada de trabajo que se llaman: “trabajo necesario”, es decir, son las horas de trabajo que se requiere para que los trabajadores produzcan las mercancías que consumen cada día.

Sin embargo, bajo el capitalismo, los trabajadores no laboran solamente las horas del trabajo necesario. No, el capitalista puede exigir que trabajen más horas porque, para poder sobrevivir, los han obligado a vender su capacidad de trabajo. La diferencia entre las horas de trabajo necesario y el total de horas que trabajan para el capitalista constituye el trabajo excedente – y es en última instancia, la fuente de las ganancias del capital. Es decir, las ganancias de los capitalistas se basan en la diferencia entre la extensión de la jornada laboral y el trabajo necesario: se basan en el trabajo excedente, el trabajo no pagado, es decir, la explotación.

Ahora,  cuanto más el capitalista puede hacer por extender la jornada laboral, más grande será la explotación y más grandes sus ganancias.

No hay por qué sorprenderse de que los trabajadores quieran reducir el trabajo no pagado que hacen para el capital y traten de hacerlo luchando por reducir la jornada laboral capitalista. Sin embargo, no solamente el trabajo no pagado es una carga para los trabajadores; también lo es el trabajo pagado que están obligados a hacer para el capitalista.

Es decir, la explotación no es el único problema. También existe la manera en que la producción capitalista los deforma. En el lugar de trabajo capitalista, el o la trabajadora labora en función de las metas del capital, bajo el control del capital y la forma de producir esta  organizada de tal manera que no les permite desarrollar sus capacidades sino que tiene como única meta lograr una ganancia. “Todos los métodos para desarrollar la producción, mutilan al trabajador haciendo de él un obrero parcial”, enfatizó Marx con referencia al capitalismo, “lo degradan y le enajenan al obrero las potencias intelectuales del proceso laboral”. Es decir, el proceso de producción capitalista nos mutila como seres humanos. La vida en el centro de trabajo capitalista es una vida  en la cual nos ordenan desde arriba, donde no somos nada más que herramientas que manipula el capital para lograr ganancias.

Por esto queremos reducir la jornada laboral. No solamente queremos escapar de la explotación y de la injusticia en la distribución de los ingresos. Las horas lejos de la producción capitalista nos parecen las únicas horas en las que podemos ser nosotros mismos, horas en que consideramos que nuestra actividad puede ser libre, horas para el pleno desarrollo.

Pero, ¿no será que nuestra idea de la jornada laboral está infectada? ¿No tendremos una percepción diferente de la jornada laboral si la pensamos desde el socialismo?

La jornada laboral socialista

La meta de los socialistas ha sido, desde siempre, crear una sociedad que permita el pleno desarrollo del potencial humano. Y es hacia esta meta que apunta la Constitución Bolivariana que enfatiza en su Artículo 20 “que toda persona tiene derecho al libre desenvolvimiento de su personalidad”, y cuando reconoce explícitamente en su Artículo 299 que la meta de una sociedad humana debe ser la de “asegurar el desarrollo humano integral”.

Ahora bien, ¿cómo es la naturaleza de la jornada laboral en una sociedad que se orienta a asegurar el desarrollo integral? En una sociedad socialista, reconocemos explícitamente que  una parte de nuestro trabajo necesario está en el hogar. Es decir, reconocemos que nuestra jornada laboral no empieza después de que salimos de la casa sino que incluye lo que hacemos en el hogar. El concepto del trabajo necesario de nuestra jornada laboral en una sociedad socialista también incluye el trabajo que se requiere para auto-gobernar nuestras comunidades. Después de todo, si el socialismo tiene que ver con las decisiones que tomamos democráticamente en nuestras comunidades, entonces el tiempo que necesitamos para participar en ello forma parte de nuestro trabajo necesario.  Del mismo modo, si el socialismo tiene que ver con la creación de las condiciones en las cuales todos podemos desarrollar nuestro potencial personal, entonces el proceso para educarnos y para desarrollar nuestras habilidades también es una actividad que se integra a nuestro trabajo necesario.

Desde la perspectiva de los trabajadores, reconocemos como trabajo necesario todo el trabajo que sea necesario para satisfacer “la necesidad del trabajador de desarrollarse”.

Sin embargo, la diferencia no es solamente cuantitativa.  En el socialismo, la jornada laboral no puede ser una jornada donde recibes órdenes desde arriba (incluso en las industrias estratégicas). Más bien, es solamente a través de nuestra actividad, de nuestra práctica o nuestro protagonismo que podemos desarrollar nuestras capacidades. Es decir, en cada aspecto de nuestras vidas, (el centro de trabajo tradicional, la comunidad, el hogar), la toma democrática de decisiones es una característica necesaria de la jornada laboral socialista; a través de los consejos de trabajadores y trabajadoras, los consejos comunales, los consejos de estudiantes, los consejos familiares, nos producimos a nosotros mismos como nuevos sujetos socialistas.

Por lo tanto, cuando miramos la jornada laboral desde la perspectiva del socialismo, vemos que la simple demanda de reducir la jornada laboral es una demanda que surge dentro del capitalismo. Su mensaje es sencillo: ¡pongan fin a este horror!  Se refiere a un concepto “infectado” sobre la jornada laboral, porque tiene como punto de partida una opinión sobre el trabajo como algo tan horroroso que lo único que se puede pensar hacer con él es reducirlo y acabarlo.

Cuando pensamos en construir el socialismo, sin embargo, reconocemos que la demanda es transformar la jornada laboral: es reconocer explícitamente  todas las partes de nuestra jornada laboral y transformarlas cualitativamente. En vez de ver el “tiempo libre” como el único tiempo en el que podemos desarrollarnos, desde la perspectiva del socialismo es esencial hacer del día entero un tiempo para construir las capacidades humanas.

En resumen, hay dos maneras de ver la demanda por una jornada laboral reducida: la primera habla simplemente de una semana laboral reducida y, por lo tanto, vacaciones de fin de semana extendidas. En contraste, la segunda enfatiza la reducción de la jornada laboral tradicional para liberar tiempo para la educación, para nuestro trabajo en el hogar y en nuestra comunidad.  El reclamo socialista es de redefinir y transformar nuestra jornada laboral.

MAREA Socialista: Vocero de Militantes del PSUV

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