A modo de evaluación del proceso de construcción y del nombramiento de una Comisión Disciplinaria...
Autor: Gonzalo Gomez
07 de Enero de 2008
Lo que nos ha dicho Chávez al proponer las líneas fundacionales del partido:
En su discurso de Discurso de la Unidad, el 15 de diciembre de 2006, cuando llamó a conformar el PSUV, y en el Discurso del Inicio de la Construcción del PSUV (24 de marzo de 2007), el presidente Chávez emitió algunas ideas sobre el régimen interno del partido y sobre su relación con el pueblo, las cuales aportaron elementos referenciales básicos para su construcción. Entre otros comentarios, el presidente dijo lo siguiente:
"Un partido unido es lo que quiere la revolución.
Propongo que se incorporen a él todas las corrientes de la izquierda venezolana".
Hablando del modelo bolchevique de partido, reconoció el gran éxito que tuvo en la revolución de 1917 y en el nacimiento de la Unión Soviética, pero señaló que "...ese partido sufrió una desviación, la desviación stalinista (...) se desnaturalizó y terminó siendo un partido antidemocrático". Dijo que a consecuencia de esto, la consigna "¡Todo el Poder a los Soviets!" (Consejos de Obreros, Campesinos y Soldados), se convirtió en "¡Todo el Poder para el partido!". El presidente relacionó lo acontecido con
el partido con la conversión la Unión Soviética en "régimen elitesco que no pudo construir el socialismo".
Al referirse al Socialismo del Siglo XXI afirmó que "nuestro proyecto es esencialmente democrático. Hablamos de democracia popular, democracia participativa, democracia protagónica". De la misma manera, refiriéndose al Partido Socialista Unido, dijo que "deberá ser el más democrático de los partidos de la historia venezolana" y que "dentro de él se discutirá, se abrirá el compás".
Sobre la elección de los líderes planteó que "en este nuevo partido se elegirá por la base a los líderes. Eso permitirá que aparezcan los verdaderos liderazgos. Ya basta del dedito, del dedo, y casi siempre el dedo mío... Que sea el pueblo el que tome las decisiones, como está escrito aquí en esta Constitución, desde hace ya siete años, y no lo hemos cumplido. Ya llegó la hora de hacerlo".
Otra opinión que vertió el presidente Chávez es que "un partido nuevo necesita nuevos rostros", porque si seguían "las mismas caras de siempre", las mismas direcciones de los viejos partidos, "¡eso sería un engaño!".
Respecto a la libertad de debate, el 24 de marzo en el Poliedro dijo: "Aquí hay plena libertad de debate y esa debe ser una de las características más profundas del nuevo partido, el debate, desde las bases; no un debate circunscrito a una élite, a una cúpula, a un cogollo. Consulta, participación, protagonismo, debate. Eso sí, cuando se decida, entonces, viene la disciplina. Se decidió esto, bueno yo tengo una visión distinta; pero es la decisión, por ahí tenemos que irnos, porque se trata de una revolución". Chávez plantea que "esa unidad no debe ser burocrática; debe ser orgánica, real, profunda, debe profundizar la democracia revolucionaria". En su discurso, el presidente insiste en que la única forma de ser líder del partido, en cualquier nivel, es si se viene elegido por la base; incluso lo aplica para él mismo: "si no, no debo estar en ningún cargo de dirección".
¿Cómo va la democracia interna en la construcción del PSUV? Algunos comentarios y propuestas Indudablemente, en el seno de los batallones, aunque pueda haber excepciones, y a juzgar por la propia experiencia y por los comentarios de otros aspirantes, se respira un ambiente de libertad de debate. Los aspirantes a militantes están participando y decidiendo, por la base, sobre las discusiones y actividades de los batallones, aunque lógicamente se reciben orientaciones de la Comisión Presidencial Propulsora, que no constituyen en modo alguno una imposición. Lo mismo está ocurriendo respecto a la discusión de la Reforma Constitucional, y esto es, por supuesto, bastante sano.
Tampoco parecen estar ocurriendo, como regla general, aunque puedan existir ciertos casos, interferencias burocráticas de la vieja dirigencia partidista o de funcionarios de los aparatos institucionales del Estado. En algunos batallones donde algo así ha sucedido, por lo común ha sido neutralizado y extirpado por la base que no se ha dejado manipular.
Sin embargo, todavía no se han aceitado mecanismos bi-direccionales suficientemente efectivos para la comunicación entre la base y los miembros de las comisiones presidenciales del PSUV, que vienen impartiendo orientaciones y guiando el proceso de construcción, la conformación de las agendas de discusión, la elaboración y distribución de materiales. De manera que los aspirantes y batallones con aportaciones, propuestas, inquietudes, observaciones o disensos, no sabemos muy bien cuáles son las maneras de que todo eso sea tomado en cuenta. Ahora con la elección de los voceros y comisionados de los batallones, para la constitución de las Circunscripciones Socialistas, la elección de delegados al Congreso y la participación en el mismo, esto se debería canalizar mucho mejor.
Las Circunscripciones Socialistas, como expresión de los batallones que les dan origen, deberían discutir la manera de conducir el período precongreso y el congreso para garantizar que todos tengamos derecho a presentar y difundir nuestras opiniones, posiciones y propuestas, así como las criticas y los desacuerdos cuando así sea el caso, no sólo verbalmente sino también mediante documentos que circulen en el PSUV, además de las garantías para defenderlas en todos los ámbitos del partido en formación. De manera que las Comisiones Presidenciales deberían retroalimentarse y abrir más la participación en este período, ya que todos tenemos ideas sobre cómo ir estructurando el partido.
Esto también es válido para el caso de la Comisión de Disciplina que fue nombrada por el presidente Chávez a raíz de declaraciones y actuaciones polémicas de Ameliach, de varios diputados y de algunos propulsores nacionales. Es algo que se ha discutido muy poco en los batallones, pero que no debe suceder al margen de la base y además puede tener un impacto significativo sobre el futuro funcionamiento del PSUV, sobre el régimen democrático con que se le pretende dotar.
Sin tener ningún punto de concordancia con Ameliach y aún pensando en la falta de pertinencia de sus declaraciones, es legítimo preguntarse: ¿Con qué criterios se evalúa o se imponen sanciones, cuando no hay estatutos ni un marco político formal, que será tarea del Congreso Fundacional? ¿A quién corresponde la potestad de conformar esa comisión en un partido que aspira a una democracia participativa y protagónica de su base? ¿Quién es elegible para integrar la comisión con equilibrio, probidad e imparcialidad? ¿Qué papel hemos jugado el resto de los aspirantes y los batallones en la toma de esas decisiones? ¿Por qué no se han hecho reparos a otros dirigentes cuyos nombres se han visto involucrados, públicamente o en preocupantes rumores, en casos de corrupción, negocios contrarios a los preceptos socialistas y violaciones de derechos humanos? Todo esto debe ser revisado a la luz del concepto de "democracia y ética revolucionaria".
En torno a la discusión de la Reforma es muy importante que el llamado a su defensa no pase por encima de la reflexión crítica y la conveniencia de estimular los aportes y observaciones de los aspirantes. Las declaraciones y señalamientos de algunos líderes y parlamentarios chavistas crean cierta atmosfera hostil hacia los cuestionamientos aunque provengan del campo revolucionario. En el PSUV hay revolucionarios, hay gente del pueblo, hay dirigentes del movimiento sindical, hay líderes campesinos, hay líderes de comités populares y de consejos comunales. Debe haber plena libertad para que aporten todas sus ideas dentro del PSUV, y en la discusión pública, con el objeto de al presidente le llegue el resultado de la participación democrática y protagónica de su partido, que no se limita a apoyar, sino que también puede enriquecer, fortalecer o incluso proponer modificaciones a la propuesta.