Número 2 | Revolución Bolivariana y Socialismo
Autor: Sergio García (Colaborador Nacional de MAREA Socialista)
25 de Diciembre de 2007
Ha sido uno de los más importantes trotskistas del continente. Por sus aportes y experiencias MAREA Socialista reivindica su legado político y teórico. Esta reivindicación lejos está de una fe religiosa. Moreno tuvo grandes aciertos teóricos y políticos y también errores.
Rescatamos parte de su legado. Creemos en la revolución socialista, en el rol de la clase obrera en unidad con los demás sectores explotados y en la construcción de un partido revolucionario ligado al movimiento de masas. A eso Moreno dedicó su vida.
La corriente de Moreno desde sus comienzos en Argentina intentó de ligarse a las luchas reales e insertarse política y socialmente en los sectores más dinámicos. Desde su pequeño grupo en el Gran Buenos Aires participa de las luchas obreras. A lo largo de su vida orientó a sus partidos a responder a los procesos reales, a disputar la dirección frente a los sectores reformistas políticos y sindicales. Es conocida su larga experiencia junto a la vanguardia peronista, construyendo sindicatos y una gran corriente clasista. De la misma manera en los orígenes del PT de Brasil, su corriente fue una gran impulsora, aprendiendo a trabajar en el marco de un mismo partido junto a otras corrientes a quienes nunca se dejó de enfrentar en sus posiciones equivocadas. La orientación política era clara: estar políticamente junto a esos millones que construirían su partido.
Así actuaba al interior de las organizaciones sindicales. Enormes esfuerzos se hacían por dar una lucha política y sindical en el seno de las organizaciones reales del movimiento de masas, estén o no bajo el tutelaje estatal.
Actualización del Programa de Transición decía que "el pretexto de que en unas organizaciones no militamos porque dependen del estado bonapartista o del estado totalitario es un argumento que magnifica la independencia de las otras organizaciones sindicales u obreras.
Hoy día todas las organizaciones sindicales que no son revolucionarias dependen en mayor o menor grado del control estatal, de su ligazón con el estado burgués o con el estado totalitario burocrático en los estados obreros. Trabajar sólo sobre las organizaciones controladas por burocracias reformistas con el argumento de que son independientes del estado es no denunciar el control estatal que estas organizaciones tienen en un alto grado y, por otra parte, abandonar a los obreros que están en las organizaciones más supeditadas al estado".
Sus esfuerzos eran por desarrollar una política revolucionaria partiendo y reconociendo la realidad del movimiento de masas, su estado de conciencia y experiencias. Y aunque privilegiaba la intervención en los sectores obreros hizo intentos hacia otros sectores. El más importante fue el realizado en Perú. Hugo Blanco, se convirtió en el más importante dirigente campesino del Cuzco, con el apoyo de él. En medio de una insurrección campesina y un proceso de tomas de tierra, se realizaban los intentos por construir una organización política.
Moreno tomaba en cuenta el carácter de la vanguardia y el peso que la revolución Cubana tenía en ese momento. En una carta a Hugo Blanco le recomienda "unir a la vanguardia revolucionaria castrista, como herramienta viable para cumplir las otras tareas. La urgencia de la revolución peruana obliga a plantear como consigna propagandística, para toda la etapa, la del Partido Único de la Revolución Peruana, la de unidad de acción democrática a través de un solo partido revolucionario, alrededor de un claro programa revolucionario".
Dedicó mucho esfuerzo al desarrollo de avances teóricos, al estudio de las nuevas situaciones y no dudo en ver críticamente su propia experiencia e incluso algunos postulados de Trotsky, bajo el método marxista de basarse firme en los principios pero abierto a ir superando y corrigiendo junto con la realidad todo lo necesario. Tratando de ser parte de los procesos revolucionarios tal cual se daban, sin aguardar a la espera de procesos perfectos decía "La Cuarta Internacional se transformará en una internacional de masas en la medida en que sus secciones sin excepción trabajen sobre los procesos revolucionarios que se den en sus países. El argumento de no trabajar en un proceso revolucionario con el pretexto de discrepar con su programa político o con la dirección que este proceso tenga, es una verdadera traición a la Cuarta Internacional".
Orientó a su corriente a partir de los procesos reales y examinó también la importancia de buscar alianzas en el camino de la revolución. Sobre el proceso mexicano bajo Cárdenas que había nacionalizado el petróleo, opinaba: "No hay sólo revolucionarios o contrarrevolucionarios a secas. Para mí esa dicotomía, que es bien sectaria y muy peligrosa y en la que algunas veces hemos caído, sirvió para aislarnos de procesos importantes. Es una dicotomía que atenta contra la revolución, incluida la que dirijamos nosotros. Algunos compañeros creen que la revolución va a ser lineal, dirigida solo por nuestro partido y sin alianzas con nadie, y yo les digo que sin alianzas no hay revolución". La firmeza en su estrategia política iba de la mano al intento por tener audaces tácticas e iniciativas políticas.
En nuestra revolución hay dirigentes que reivindican esta trayectoria, en particular en la corriente CCURA y en Marea C y S. En nuestro caso, partiendo de reivindicar muchos de estos postulados. Hemos sido parte desde un comienzo de la revolución bolivariana, defendiéndola frente al imperialismo y la oposición, proponiendo un camino de profundización y criticando los aspectos que creemos la desvían y debilitan.
Damos el paso a inscribirnos como aspirantes al PSUV convencidos que allí están los millones que quieren ver avanzar la revolución. Es entonces, el lugar donde levantar nuestras propuestas políticas. Como Moreno creemos en la construcción de partidos revolucionarios, sin ver este proceso como el intento por construir pequeños grupos dogmáticos ni lineales, sino dinámicos y con transiciones y tácticas adecuadas.
Retomamos a Moreno quien en los años 80 opinando sobre la táctica de Trotski de ingresar a los partidos socialistas en la década del 30 decía "sigue siendo correcto, y va adquiriendo cada vez mayor importancia. No se podrán construir grandes partidos trotskistas de masas por una vía lineal, por una acumulación evolutiva de militantes y por un crecimiento paulatino y sistemático. Será un proceso convulsivo, hecho de uniones y divisiones, tanto en cada uno de los países como a escala internacional".
Quisimos recordar a Moreno, por la utilidad que siguen teniendo su obra y porque el esfuerzo que realizó por intentar comprender los nuevos fenómenos políticos, lo necesitamos ahora mas que nunca, para mantener una estrategia socialista y revolucionaria, alejada de la adaptación oportunista y también del dogmatismo y aislamiento sectario.