Número 2 | Revolución Bolivariana y Socialismo
Autor: MAREA Socialista
25 de Diciembre de 2007
El gobierno de Bush mantiene una reacción contradictoria de incomodidad y satisfacción frente a las acciones políticas del MERCOSUR. Por un lado preferiría liderar directamente las operaciones en su patio trasero para recrear la vieja función virreinal de la embajada norteamericana. Pero por otra parte, la administración estadounidense ha perdido influencia directa y presencia inmediata en esta región y por eso aprueba el rol de estabilizador que cumplen otros estados. En un momento de aislamiento diplomático, carencia de aliados y escasa capacidad de respuesta militar, Bush se congratula del papel sustituto que han asumido los principales gobiernos centroizquierdistas. Ha visto como las tropas de Argentina y Brasil sustituyeron en Haití a los marines en la custodia de un gobierno creado por la CIA. Y también observa como los presidentes del Cono Sur atemperaron la sublevación popular en Bolivia, morigeraron el colapso gubernamental de Ecuador e intentan moderar la radicalización de Chávez. El mantenimiento del status quo transita actualmente ese camino.
Pero las piezas del ajedrez geopolítico se están moviendo velozmente y Brasil intenta aprovechar la coyuntura para convertirse en el líder indiscutido del MERCOSUR. Busca manejar todas las cartas de la diplomacia regional, a través de la creación de la Comunidad Sudamericana de las Naciones. La clase dominante brasileña sabe que para ocupar un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU tiene que mostrar capacidad de control efectivo sobre alguna porción del planeta. La ocupación de Haití constituye un test de este proyecto. Brasil comanda las tropas sudamericanas en la isla para demostrar que puede ejercer un mando militar en el cumplimiento de una "responsabilidad regional". Qué este operativo se haya instrumentado con el aval de Estados Unidos y legitimando un golpe de estado, no constituye una gran preocupación para el gobierno de Lula. La supremacía de los capitalistas brasileños dentro del MERCOSUR exige no solo predominio comercial, habilidad financiera y preponderancia industrial. También requiere capacidad política, protagonismo político, presencia militar y peso estatal a escala regional...
*Claudio Katz (Investigador del Conicet. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda)