Número 2 | Revolución Bolivariana y Socialismo
Autor: Gonzalo Gómez*
25 de Diciembre de 2007
Millones de trabajadores, campesinos, profesionales y técnicos, jóvenes estudiantes de las clases populares, gente de los sectores de la población que vive en las barriadas, mujeres que se ocupan de los hogares donde se crían los hijos del pueblo, miembros de las comunidades indígenas, se han inscrito como aspirantes a militantes del más grande partido de masas de la historia venezolana. Cargados de expectativas, siguiendo el llamado del presidente Chávez, que ha sido colocado por la voluntad popular a la cabeza del proceso revolucionario venezolano. Con muchas esperanzas depositadas en la perspectiva de terminar de voltear el sistema de explotación capitalista supeditado a la dominación imperialista, con el deseo de profundizar la revolución venezolana y avanzar hacia la construcción del socialismo del siglo XXI.
Este socialismo aún no está definido, pero en la intuición colectiva de "los de abajo" es concebido como una nueva sociedad sin explotación ni opresión, con las más amplias libertades democráticas para el pueblo, con verdadera igualdad y justicia en la satisfacción de las necesidades sociales para la dignificación de la vida. Socialismo, donde "los de abajo", sean dueños del Estado, tengamos la propiedad colectiva de la industria, de la banca, de la tierra.
El partido que aspira a ser el gran conductor de la revolución y de la construcción del socialismo, debe ser enteramente nuestro.
El Che Guevara, cuando se proclamó que la revolución cubana adoptaba el rumbo socialista, afirmó que "no puede concebirse que la construcción del socialismo se inicie con un partido de la clase burguesa, con un partido que tuviera entre sus integrantes una buena cantidad de explotadores y éstos fueran encargados de fijar su línea política". Con la revolución bolivariana derrotamos al viejo bipartidismo adeco-copeyano y al conjunto de los partidos de la burguesía, pero así como la gran burguesía apuesta a la conspiración golpista o al magnicidio, hay otra parte que se infiltra, como "Caballo de Troya" en las entrañas del gobierno, del Estado y del partido, que manipula y busca excluir a los activistas más radicales, utiliza recursos de alcaldías, gobernaciones o ministerios para ejercer control para su ventaja y provecho.
Una de las aspiraciones con la que se han incorporado compatriotas al PSUV se basa en su deseo de que el PSUV sea democrático, donde la base ejerza el poder de decisión con su participación protagónica. Pero hay cosas que suceden de manera distinta a como se esperaba y que deben cambiar por aquello del "árbol que nace torcido...". No dejemos que lo que combatimos en la sociedad se adueñe del partido y se instale dentro la pirámide social donde en la cúspide estén los burócratas más aborrecidos por la gente, sostenidos por su control logístico sobre los recursos institucionales y por el poder económico de sectores capitalistas, que pretenden confundir a la gente, contrabandeando la idea de un socialismo con empresarios privados y con terratenientes.
La composición de la militancia del partido y de su dirección, para ser realmente revolucionaria y socialista, tiene que ser de los No Explotadores. No puede permitirse la admisión de burócratas, de corruptos ni de violadores de derechos humanos, porque usurpan poder y recursos, frenan la revolución, traicionan las luchas y los intereses de los desposeídos, se alían y asocian con los poseedores, como correa de transmisión de una contrarrevolución "blanda" y "endógena".
¿Cómo podrían los trabajadores militar y "construir el socialismo" teniendo en el partido a sus explotadores influyendo en la línea política de la organización, con intereses de clase absolutamente contrapuestos? Esos patronos y los burócratas amigos no están de acuerdo con que se estatice Sanitarios Maracay bajo control obrero, como clase quieren seguir teniendo la propiedad de los medios de producción, mientras que el socialismo implica que los medios de producción son del conjunto de los trabajadores y pueblo. Ellos van a esforzarse porque la empresa vuelva a manos del patrono de manera directa o mediante alguna fórmula que preserve sus intereses.
Por eso, los integrantes del sector de la C-CURA que decidieron inscribirse en el PSUV plantean el "Socialismo Sin Pa-Bu-Co".
Es decir, sin patronos, sin burócratas y sin corruptos. Si no, por más que se le llame socialismo, jamás va a poder serlo, sería una estafa, una "caricatura de revolución" como decía el Ché.
Se dice que todo esto va a ser discutido y decidido en el Congreso del PSUV, pero hay cosas que se están decidiendo y que son definitorias para el partido. La gestación es anterior a la partida de nacimiento y tenemos que asegurarnos de no salir con defectos congénitos.
Este 21 de julio comienza las Asambleas de Batallones, que continuarán el día 28 y elegirán voceros el 4 de agosto. Es importante que los propulsores hagan su trabajo sin interferencias de factores de poder, y que coloquen la conducción de las asambleas en manos de los propios participantes, con elección democrática de moderadores, los encargados de consultar la agenda, controlar el ejercicio del derecho de palabra y el tiempo de intervención, la votación correcta, el registro del debate y de las conclusiones o resultados, sin jerarquías ajenas al espacio asambleario de la base.
Vamos todos a trabajar duramente para contactar y reunir a los inscritos, batallón por batallón en cada parroquia, con actitud firme y vigilante contra cualquier maniobra, uniendo la voluntad de todos los activistas aspirantes con el objeto de garantizar que nada se interponga al ejercicio democrático de la base.
*Miembro del sector de la C-CURA inscrito en el PSUV. Participa en la coordinación de la Fuerza Socialista de Profesionales y Técnicos. Co-fundador de Aporrea.org